Esto es lo que sucede cuando sales rápido de tu casa en la mañana sin fijarte. Puedes terminar con la lonchera de tu hijo, que seguramente contiene algo horrible como una torta de huevo y un juguito. Lo peor es cuando te tienes que comer tu lonche justo frente a tus compañeros de trabajo, que ríen por lo ridículo que te ves.