Este extraño venado fue encontrado, junto con otras especies exóticas, en unas montañas haya por el año 1722 por el explorador Natalicio Melbourne. Nadie sabia de su existencia porque su hábitat, un lugar paradisíaco lleno de flora y fauna extraños, estaba rodeado por glaciares. El Cervus Melbornicous, como fue bautizado, tiene el poder de comunicarse telepáticamente gracias a sus extrañas ornamentas.